Solo el 8% de empresas
ofrece planes de pensiones

El 92% de las compañías que no planifican el ahorro en España son pymes, según
el ‘Barómetro de Previsión Social Empresarial’ elaborado por Nationale-Nederlanden

26 dic 2018 / 09:34 H.

Una de las tareas pendientes que tienen los españoles en el ámbito de las pensiones de jubilación de cara a la futura sostenibilidad del sistema, y que la mayoría de países del euro ya ha resuelto, es la de dar un impulso definitivo al ahorro en el seno de las empresas para complementar la paga procedente del Estado. Si bien los partidos políticos se encuentran debatiendo esta cuestión en la comisión del Pacto de Toledo, donde parece haber una mayor preocupación que en anteriores negociaciones, parece que las compañías también asumen cada vez más la necesidad de proceder en la dirección de incentivar el ahorro de los trabajadores, más aún cuando el sistema público muestra síntomas de fatiga financiera en los últimos años.

No obstante, el camino por recorrer es amplio, más aún cuando solo el 8,1 por ciento de las compañías españolas ofrece a sus empleados soluciones de previsión que complementen los ingresos de sus empleados en el momento de la jubilación. De ahí, que la principal conclusión del Barómetro de Previsión Social Empresarial presentado este miércoles por Nationale-Nederlanden sea el amplio margen de mejora en torno a este tema, “especialmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas”.

Al respecto, el director de Nationale-Nederlanden Employee Benefits, Juan Marina, de la división de negocios especializada en soluciones retributivas y de protección para empleados y directivos, recuerda que “del 92 por ciento de las empresas que no tienen ningún sistema de previsión, el 45 por ciento tiene menos de 100 empleados y el 38,5 por ciento menos de 250 trabajadores”. Es decir, son las pymes las que encuentran mayores dificultades o menores incentivos para implantar estos sistemas de ahorro en sus compañías.

Frenos a la expansión del modelo

Según el informe, algunos de los motivos que en España juegan en contra del asentamiento del modelo de ahorro privado a través de la empresa están las consideraciones de que se trata de una herramienta innecesaria, en el 40,3 por ciento de los casos -el informe se elabora a partir de una encuesta a 240 empresas de diferentes sectores y envergadura- o que conlleva unos costes elevados, para el 11,2 por ciento. Además, se apunta hacia causas más profundas, como el desconocimiento de los diferentes instrumentos. De hecho, cuatro de cada 10 empresas no saben identificar ninguna herramienta específica de previsión social. En esta misma línea, llama también la atención que solo el 15,5 por del tejido empresarial en España tiene constancia de la obligatoriedad de los planes de previsión social en algunos de los países del entorno europeo, una práctica cuya viabilidad podría estudiarse en nuestro país para garantizar la salud financiera de las personas jubiladas.

Es decir, la segunda conclusión del informe tiene que ver con el aspecto de la información y el conocimiento, por un lado de las herramientas de ahorro financiero individual y colectivo -caso de los planes de pensiones de empresa-, y del funcionamiento del sistema público en términos de cálculos de la paga de jubilación por otro lado. Por ello, desde Nationale-Nederlanden piden un “esfuerzo” del sector público en la divulgación de información, necesaria para la adopción de una cultura de ahorro.

Así, el informe apunta que una causa relevante es que la falta de formación y concienciación en cuanto a la necesidad de ahorrar para poder cumplimentar las pensiones de jubilación sigue siendo una realidad latente. En este sentido, solo el 54 por ciento de las empresas considera necesario un asesoramiento por su parte para ayudar a sus trabajadores a planificar la jubilación. El porcentaje es aún menor cuando se trata de aterrizar ese asesoramiento y concretar algún sistema de previsión social, ya que solo el 23,6 por ciento de las compañías considera que deben asumir esa responsabilidad. En esta misma línea, siete de cada 10 organizaciones sostienen que los empleados no solicitan información sobre la jubilación hasta los años cercanos a la misma, subrayando así su falta de interés e implicación.

Una coyuntura que, no obstante, parece estar revirtiéndose poco a poco, a medida que las nuevas generaciones van tomando conciencia de que el mantenimiento del poder adquisitivo en los años posteriores al retiro laboral estará directamente relacionado con el esfuerzo ahorrador que se realice durante la vida laboral.

De hecho, los grupos políticos representados en el Pacto de Toledo parecen haber alcanzado un consenso en lo que debería de ser el modelo de planes de pensiones en la empresa, similares a los que ofrece Geroa en el País Vasco, con un sistema acordado entre patronal y sindicatos con unas aportaciones voluntarias y una gestión financiera de los ahorros ajena al poder bancario o asegurador -este extremo se está debatiendo- con la participación en el comité de control de la gestión tanto de empresarios como de trabajadores para asegurar la neutralidad de las actuaciones.