Ofrecer planes de pensiones
mejora la imagen de la empresa

Un reciente estudio apunta a que una mayor preocupación del empresario sobre
la jubilación del empleado supone un beneficio para la percepción corporativa
de la compañía

20 jul 2018 / 13:06 H.

La sostenibilidad de las pensiones está en entredicho en estos días con una Seguridad Social que adolece de un déficit galopante de 18.000 millones de euros al año y con un mercado de trabajo que, pese a haber recuperado los niveles de ocupación previos a la crisis económica de 2008 sumando a 19 millones de trabajadores, no ha sido capaz de acortar la brecha entre los gastos e ingresos de la Tesorería, debido a unas cotizaciones que ya no dan para cubrir la nómina mensual de los pensionistas. Uno de los focos de atención para la búsqueda de soluciones que saneen las cuentas del sistema está puesto sobre las empresas, y más concretamente sobre la responsabilidad de las mismas a la hora de incentivar el ahorro entre sus empleados para garantizarles un retiro laboral digno en términos de poder adquisitivo. En este punto entra en juego la importancia de las estructuras de ahorro social complementario en las compañías para crear un sistema de cuentas individuales que repercutan en la cuantía de la pensión de jubilación.

Sobre este aspecto, el Barómetro de Previsión Social para la Jubilación, elaborado por Nationale-Nederlanden, muestra la escasa penetración de estos planes entre las empresas españolas, y más allá, la escasa preocupación de los directivos para acometer proyectos que incluya este ahorro complementario en las relaciones contractuales. De hecho, el estudio, donde se incluye una encuesta entre trabajadores, apunta a que un 96 por ciento de los mismos mejoraría la calificación de su empresa si esta promoviese un sistema de previsión social. Además, un 50 por ciento de ellos se suscribiría a este tipo de planes en su compañía sin dudarlo, y todo cuando un 60 por ciento de trabajadores considera que desde su compañía el compromiso al respecto es muy bajo.

En esta línea parece claro que cada vez existe mayor atención sobre los planes de ahorro que pueda ofertar la compañía y ello cobra más relevancia cuando el estudio muestra cómo el 82,8 por ciento de los encuestados asegura que la jubilación no está asegurada en el largo plazo por el sistema público para los próximos 40 años y cómo un 51,4 por ciento vaticina que la cuantía de su pensión será insuficiente para cubrir sus necesidades.

En este contexto, lo que sería el segundo pilar de la pensión, el de la previsión social empresarial, resulta fundamental para el trabajador. Las aportaciones que la empresa realiza a favor del empleado se hacen para garantizar el futuro y aportar rentabilidad. De este modo, productos como los Planes de Pensiones de Empleo y PPSE (Plan de Previsión Social Empresarial) o seguros de vida siempre estarán formadas por aportaciones y las ganancias obtenidas.

Así, un empleado que recibe parte de su remuneración en productos de previsión social está constituyendo una prestación económica adicional para el futuro de forma fácil y añadiendo una renta o capital adicional que obtiene gracias a la rentabilidad que consigue.​ Pero, además, son productos eficientes desde el punto de vista fiscal y confieren más ventajas al trabajador. En primer lugar, cotizan a la Seguridad Social, con lo que supone una ventaja para su prestación futura, ya que cuanto más alta sea la base de cotización, mayor será la pensión pública en el futuro. Además de ello, este pago supone una ventaja para la empresa, al considerarse como una deducción que disminuye los beneficios a declarar en el Impuesto para Sociedades.

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