Los tres planes más rentables sólo copan
el 1,6% del ahorro en España

Los productos de ahorro a largo plazo que invierten en renta variable son los que mayores retornos aportan a los tenedores de estos planes. Sin embargo, estos cuentan con una porción residual del dinero que los españoles invierten para su renta de
la jubilación

25 sep 2018 / 13:17 H.

Existen numerosos estudios que apuntan hacia el escaso nivel de conocimientos financieros que tienen los españoles, y una prueba de ello es la infrautilización que experimentan algunos planes de ahorro privado a largo plazo, que sin embargo son los más rentables que ofrece el mercado en nuestro país.

Concretamente, ésta es la situación que atraviesan los tres planes que más rentabilidad media anual han obtenido en la última década, y que a día de hoy solo recogen el 1,62 por ciento del total del ahorro que tienen los españoles en planes de ahorro privados.

Cabe recordar que todos ellos invierten en renta variable estadounidense, que es el mercado que mejor desempeño ha tenido en los últimos años, y de una forma más pronunciada desde la llegada de Donald Trump al poder, donde las bolsas están experimentando una tendencia alcista gracias a las rebajas fiscales del presidente republicano que han supuesto un acicate para la actividad de las empresas.

Así, el top tres lo configuran el Naranja Standard & Poors 500 en primer lugar, producto gestionado por Renta 4 y comercializado por ING, con una rentabilidad media anual del 11,7 por ciento en la última década y un volumen de activos de 422.965.241 euros, lo que supone un exiguo 0,56 por ciento del total del dinero que los españoles tienen ahorrado en planes de pensiones, que roza los 75.000 millones de euros. En segundo lugar, se encuentra el Bestinver Global, gestionado por la empresa del mismo nombre, que anota una rentabilidad media del 10,33 por ciento en los últimos 10 años, con un volumen de capital que alcanza los 644.273.558 euros, pero con una cuota del 0,86 por ciento del mercado. En tercera posición, está el Santander Renta Variable USA, gestionado por Banco Santander, con una rentabilidad media del 9,9 por ciento y un capital suscrito de 149.011.924 euros, lo que se traduce en una escasa porción del 0,20 por ciento del total de la tarta. Entre los tres tan solo alcanzan el 1,62 por ciento del dinero invertido en planes de ahorro para la jubilación.

Estas cifras dan cuenta del nivel de desconocimiento financiero de los ahorradores españoles, que sin embargo han depositado en los 15 planes de pensiones más grandes del mercado, todos ellos en manos de bancos -que suponen el 1 por ciento de la oferta-, el 30 por ciento de los activos que hay en estos productos, y que además no son los que mejor desempeño han experimentado en los últimos años. De hecho, en una lectura más estrecha, teniendo en cuenta solo los productos que invierten en mercado de renta variable, los resultados no son mucho más halagüeños. En este caso, el Naranja Standard & Poors 500 en este espectro recoge el 4,65 por ciento del volumen de ahorros, mientras que Bestinver Global y Santander Renta Variable USA se quedan el 7,08 y 1,63 por ciento, respectivamente, lo que da cuenta de un total entre los tres planes de pensiones del 13,63 por ciento de los 9.095 millones de euros invertidos.

En este punto, la pregunta que se viene a la mente es cuáles son los motivos que hacen a los españoles no centrar sus intenciones inversoras en este tipo de productos, en detrimento de otros con una menor rentabilidad. Y aunque la cuestión de la educación financiera subyace como germen del problema, el secretario general de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen), Manuel Álvarez, apunta a otros factores.

Así, ante esta tendencia, también juegan a favor de obra elementos como el “miedo a perder”, intrínseco en la moral de los españoles y que aleja de entrada la posibilidad de interesarse por un producto de ahorro. Estrechamente ligado está la “cultura y conocimiento de los comportamientos financieros”, de modo que ante una pérdida de capital, por leve que sea, supone un conflicto en los inversores españoles, aunque el mercado garantice posibilidades de dar la vuelta a estos traspiés en la rentabilidad.

También nos encontramos con el problema del perfil micip, que en el caso de España invita a decisiones de inversión conservadora. Éste es el perfil del gestor del plan, y en nuestro país se encuentra poco especializado en las rentas mixta y variable, por lo que no aporta la confianza necesaria para un inversor conservador, como suele ser el español. Por último, está la cuestión de los bancos como moderadores de la demanda, ya que por un lado son los que mayor cartera de clientes tienen y mayor volumen de capital gestionan, y por otro lado ofertan productos poco arriesgados, lo que, como señala Álvarez, responde al “temor de la entidad a tener que comunicar a un cliente que su producto está perdiendo dinero” y que a su vez le lleve a peder al cliente.