Los expertos desaconsejan elevar
el techo de cotizaciones

Los expertos consultados por ‘elEconomista Pensiones’ apuntan a la medida como
un ‘parche’ a corto plazo, que no soluciona la falta de ingresos de la Seguridad Social
en el largo y medio

25 sep 2018 / 13:36 H.

Uno de los objetivos principales de la Comisión del Pacto de Toledo, que desde 2016 negocia una reforma del sistema de pensiones, es encontrar el equilibrio financiero en la Tesorería de la Seguridad Social, entre ingresos y gastos. En este contexto, una de las medidas que se han puesto encima de la mesa es la del destope de las cotizaciones máximas, lo que elevaría las aportaciones al sistema de los trabajadores con los salarios más altos, pero que pone en conflicto el principio de contributividad.

Así, según cifras que maneja el Ministerio de Trabajo, si la pensión máxima sube en la misma proporción que la base máxima, en un periodo de cinco años, supondría un quebranto para la Seguridad Social. Según datos oficiales, si se subiese un 2 por ciento tanto la base como la pensión mínimas, en el primer año los ingresos crecerán 249 millones y los gastos 200 millones. Pero a los cinco años, los ingresos subirán 1.151 millones, por debajo de los gastos que se elevarán a 1.163 millones, generando un déficit a la Seguridad Social de unos 15 millones de euros.

Sobre este aspecto, la única conclusión clara que se obtiene del análisis de los expertos consultados por elEconomista Pensiones es que la medida solo significa un parche a un problema de déficit que es estructural y se reproduce año tras año. El presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, Antonio Pedraza, recuerda que si suben las cotizaciones por las rentas del trabajo a los salarios superiores a los 45.014 euros anuales -con una pensión máxima de 36.031 euros-, lo lógico sería subir las pensiones más altas, “pero eso no resuelve el problema”. Sin embargo, Pedraza apunta a la medida como una oportunidad de equiparar las pensiones más bajas y más altas. “No es malo que se destope porque habría una equiparación en el largo plazo entre las pensiones mínimas y las altas. El 1,6 por ciento elevará 5.000 millones el déficit del sistema y la brecha se sigue incrementando. Si esta medida permite ser más justo con las pensiones más bajas, porque a día de hoy las mínimas no dan para vivir, sería una buena medida”, explica.

Por su parte, el economista e investigador de la Universidad Essex, Javier Santacruz, señala que “destopar a las bravas no es justo”, porque si no suben la pensiones máximas se trataría de una medida “confiscatoria”. En este sentido, el experto señala que más allá se provocaría un incentivo para que los empleados con estas rentas más altas, que son “la clase más productiva”, para buscar vías de salvamento de su renta, pudiendo moverse de puesto de trabajo a otros países con menor presión sobre los salarios. “La capacidad de movilidad en estos empleos es muy alta”, recuerda Santacruz. Una propuesta que “podría ser más equitativa” pasaría por abrir la posibilidad de las aportaciones voluntarias al sistema, es decir, cotizar por encima del mínimo reglado. Aquí, el economista explica que se debería eliminar la pensión máxima de modo que las prestaciones quedarían al albur de las aportaciones realizadas durante la carrera profesional.

El secretario general de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen), Manuel Álvarez, señala que destopar las bases de cotización sin subir las pensiones máximas “genera un aumento de la brecha entre lo que se cotiza y la pensión que se recibe”, añadiendo que “sería dudosamente constitucional conforme al artículo 33.3” y confiscatorio. Así, explica que esto provocaría en el medio plazo que estos trabajadores “se establezcan como autónomos para optimizar su fiscalidad” y neutralizar el impacto sobre sus ingresos, además de que en el medio plazo tendría un efecto “regresivo”.

En esta línea, el director de Fedea, Ángel de la Fuente, señala que el destope total e inmediato de las cotizaciones aumentaría significativamente los costes salariales de las empresas en relación con su personal más cualificado, “lo que plantearía problemas a muchas de ellas y podría propiciar la deslocalización a otros países de sus centros directivos y actividades de mayor valor añadido”, aparte de que si no va acompañado del destope de las pensiones “reduciría mucho la contributividad del sistema”. De este modo, la idea no sería idónea, si bien el director de Fedea apunta a un cambio más limitado y gradual en esa dirección que sí que podría tener sentido como parche para ayudar a reducir el déficit como la tendencia de que “las cotizaciones máximas se eleven algo más que las pensiones máximas”.