La mitad de los españoles, en contra
de que se limite la edad de jubilación

El progresivo alargamiento de la esperanza de vida hace que los poderes públicos busquen alternativas a la jubilación temprana. La sociedad, cada vez más consciente
de la mejora en la calidad de vida en los años del retiro laboral, ven con buenos ojos
las medidas para facilitar la extensión voluntaria del trabajo

26 dic 2018 / 09:31 H.

Este año, España ha superado por primera vez la barrera del medio millón de personas con más de 90 años, de las cuales cerca de 16.000 han soplado ya más de 100 velas. El vertiginoso avance de la esperanza de vida ha hecho que la población centenaria española se haya duplicado en la última década y las proyecciones del INE apuntan a una tendencia imparable: para el año 2066 serán más de 222.000 los ciudadanos que vivan al menos 100 años. Es decir, en menos de un siglo ser centenario será poco inusual en nuestro país. Todo ello, implica una amenaza seria desde el flanco demográfico para todas las sociedades desarrolladas en términos financieros, ya que la mayor esperanza de vida también implica un mayor gasto en las clases pasivas, tanto en términos de jubilación como de dependencia.

En este sentido, según se desprende de la Encuesta sobre Jubilación y Hábitos de Ahorro de los españoles, elaborada por el Instituto Santalucía, el 76 por ciento de los españoles querría vivir hasta los 100 años o más -no obstante, la mayoría de ellos lo supedita a tener un estado de salud razonable-. Por su parte, entre el 24 por ciento que no querría llegar a centenario, la razón principal es que no querría suponer una carga personal o económica para su familia.

Para José Manuel Jiménez Rodríguez, director del Instituto Santalucía, “estamos asistiendo a una transición extraordinaria y sin precedentes, pero la sociedad no está preparada para los desafíos que plantea el nuevo envejecimiento”. Así, si se mantienen los mismos patrones vitales con vidas centenarias, la tasa de dependencia se dispararía. “Estaríamos hablando de que, en 2050, habría más de ocho personas jubiladas por cada 10 personas en edad de trabajar. Por eso, es necesario concienciar a nivel institucional e individual sobre los cambios que debemos afrontar e impulsar el envejecimiento activo”, explica Jiménez Rodríguez.

¿40 años de trabajo y 40 años de jubilación?

En este sentido, parece claro que la era de la longevidad está a la vuelta de la esquina y el gran reto está en cómo vamos a vivir vidas más longevas. Ante el contexto demográfico que se plantea, los 65 años, la barrera que tradicionalmente ha marcado el paso a la llamada tercera edad se desdibuja cada día más. Precisamente, la mitad de la población española (49 por ciento) opina que no se debería poner un límite a la edad de jubilación y que esta debería ser flexible. De la misma forma, la tendencia apunta a ir posponiendo otras decisiones vitales para reasignar el tiempo que tenemos que ahora es mucho mayor. Sin embargo, si preguntamos a los españoles sobre cómo reasignarían sus años si fueran a vivir por lo menos hasta los 100 años, la conclusión es clara: no cambiarían nada.

Tal como se desprende del estudio, si vivieran 100 años, los españoles idealmente: accederían al mercado laboral alrededor de los 24 años y saldrían a los 64 años -en la actualidad, la edad media real de jubilación está en los 64,1 años-. Por lo tanto, y suponiendo siempre que no haya periodos de desempleo, aspirarían a tener una carrera laboral de 40 años de cotización, de modo que vivirían jubilados 36 años, frente a los 17 años actuales de media de retiro, es decir, más del doble de tiempo. Además, empezarían a ahorrar para la jubilación casi a los 38 años, lo que les dejaría un horizonte para ahorrar de 26 años -para cubrir una vejez de 36 años- y comprarían una casa con 30 años y terminarían de pagarla a los 51 -con 21 años de hipoteca-, por lo que estarían el 62 por ciento de su vida laboral ahorrando para la adquisición de una vivienda.

Adelantar decisiones vitales o posponerlas

Según José Manuel Jiménez Rodríguez, director del Instituto Santalucía, “el estudio dice que el 89 por ciento de los españoles está de acuerdo en que cuanto más longevo seas, más necesario será contar con ahorros para poder mantener un nivel de vida adecuado”. Además, explica que si se sigue el ciclo vital que marcan la mayoría de encuestados, se puede concluir que es muy complicado llevarlo a cabo en un contexto de vidas centenarias. “Para ello, y tomando como objetivo cobrar en el retiro una renta equivalente al salario medio anual (23.156 euros), un trabajador debería planificar como mínimo un ahorro para su jubilación de 278.208 euros. Para ahorrar esa cantidad en un margen de 26 años como dicen y cumplir con su objetivo de jubilarse a los 64 años, deberían hacer por tanto una provisión de 10.700 euros anuales, lo cual resulta prácticamente inalcanzable -el 46 por ciento del sueldo-. En definitiva, tendrán que empezar a ahorrar antes o jubilarse después”, explica Jiménez Rodríguez.

A pesar de que el español medio aspiraría a cumplir este ciclo de vida si fuera a vivir 100 años, el estudio también muestra otra realidad: que ya hay una proporción importante de la población -alrededor de la mitad- que estaría abierto a prolongar su vida laboral. De hecho, el 54 por ciento se plantearía seguir en activo y trabajando hasta que la salud se lo permita y el 51 por ciento también pensará en trabajar más años e ir saliendo del mercado laboral progresivamente, con un empleo a tiempo parcial, hasta terminar por jubilarse.

Precisamente en estos términos se está abordando un eventual alargamiento de la vida laboral en el ámbito de la Administración Pública. El Gabinete de la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, ya ha descartado plantear un aumento de la edad legal de jubilación más allá de los 67 años fijados en la actualidad. Algo que parece tener el mismo planteamiento en el seno de la Comisión del Pacto de Toledo donde no se quiere ni oír hablar de un nuevo anuncio de elevado coste político para los 5,9 millones de jubilados. Así, los trabajos apuntan, como señaló recientemente el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, a fórmulas que alarguen la vida laboral del trabajador sin fijar una edad de retiro, es decir, en medidas de alargamiento -voluntario- de la edad de jubilación. Es el caso de la posibilidad de compatibilizar la percepción de un salario con el cobro del 50 por ciento de la pensión de jubilación en base a una serie de requisitos.