La competencia como
impulso al ahorro en EEUU

A diferencia de España, la clave del éxito en la estructura de ahorro estadounidense se basa en la elevada rivalidad entre compañías financieras, lo que repercute en mayor rentabilidad de los planes

29 oct 2018 / 19:33 H.

Una de las principales características de los sistemas de pensiones que potencian el pilar del ahorro privado para completar los ingresos disponibles durante la jubilación es la elevada competencia existente en los mercados financieros. Estados Unidos no es una excepción, toda vez que cuenta con uno de los mercados de capitales más liberalizados y una gran competencia entre las compañías comercializadoras de planes de pensiones.

En EEUU la renta durante la jubilación se sustenta sobre dos pilares. Por una parte se encuentra la pensión pública, con una tasa de sustitución del 35,2 por ciento, es decir, cubre un tercio de lo que supone el último salario del trabajador, y que es universal para todos los trabajadores, ya que se abona con las cotizaciones sociales obligatorias a la Seguridad Social estadounidense. Ésta cubre una pensión de jubilación, una de viudedad y orfandad, una pensión de invalidez y un seguro médico para todos los mayores de 65 años.

“En comparación con el sistema español de la Seguridad Social, las pensiones bajas y medias son igual de generosas en EEUU, pero las pensiones altas son más reducidas. Esto, junto con una edad de retiro que subió a 68 años hace ya unas décadas y una demografía más favorable hacen que el Sistema sea más sostenible que el español”, explica el catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania, Jesús Fernández-Villaverde.

Por otro lado, se encuentra el pilar del ahorro privado destinado a mantener el nivel de vida en la vejez. Aquí, como explica el profesor Fernández-Villaverde, se encuentra una práctica arraigada de contratación de fondos de pensiones privados en los que cada persona aporta en función de sus necesidades. Estos planes son voluntarios y se conforman como un complemento para la renta recibida desde el Estado, pero a diferencia de España, los fondos de pensiones privados obtienen mayores volúmenes de capital, ya que al existir una elevada competencia en el sector las comisiones de gestión son menores y existe una mayor flexibilidad para movilizar el capital ahorrado entre diferentes productos.

Además, aunque sin ser un sistema de previsión complementaria puro como los ya implantados para el modelo de pensiones británico, en EEUU también existen incentivos al ahorro desde las empresas a los empleados. Se trata de un beneficio adicional que se ofrece a los trabajadores, que se trata de una aportación voluntaria al margen de la cotización obligatoria a la Seguridad Social que se invierte en un fondo de pensiones privado ajeno a la compañía. Sin embargo, los empresarios ofrecen lo que se denomina un incentivo de modo que si el empleado aporta un porcentaje del salario, el empresario aporta al fondo un porcentaje similar a la cuenta del trabajador, lo que hace que sea un modelo muy expandido.

A través de estos modelos, el ahorro privado individual y el realizado a través de la empresa, se compone la renta complementaria a la pensión pública con la que viven los jubilados estadounidenses. Se trata, de media, de una cuantía cercana al 32,6 por ciento del último salario, y que sumado al 35,2 por ciento que se percibe por la pensión pública, hace una tasa de sustitución del 67,8 por ciento, según datos de la OCDE.

Ligado a esta atmósfera favorable al ahorro, a la que aportan tanto la competencia del sector financiero como las propias empresas -además de la exigua cantidad de dinero que se recibe a través del sistema público-, está la diferente cultura en la toma de decisiones sobre los productos en los que depositar el dinero de la futura jubilación. En el caso de España, muchos expertos apuntan a la adquisición de bienes inmuebles como uno de los motivos de la poca liquidez disponible durante la jubilación -ya existen planes ofrecidos por aseguradoras que transforman el bien inmueble en una renta vitalicia-, y sin embargo, en EEUU, la normalidad está en la inversión en los mercados de valores, que permiten una mayor liquidez y capacidad de movilización del patrimonio. De hecho, como recuerda el profesor Fernández-Villaverde, “la bolsa de EEUU ha rendido en los últimos 100 años a una media anual del 6,8 por ciento, por lo que ante unas comisiones de gestión tipo de 12,5 puntos básicos, la rentabilidad media anual de tus ahorros sería de casi el 6,7 por ciento”.

Del mismo modo, el catedrático de la Universidad de Pensilvania explica que en España los bancos son los que más capital en planes de ahorro gestionan porque la regulación les favorece, entre otros motivos, “porque tienen mucho poder político”.

Por último, Fernández-Villaverde señala que son dos los tipos de planes de pensiones más populares en el país. Se trata de las cuentas IRA y las cuentas 401/403. En las primeras, las aportaciones periódicas al fondo no desgravan en el impuesto sobre la renta, pero luego, al retirar el capital -la contribución inicial más los intereses- no se pagan impuestos. Por otra parte, las contribuciones a cuentas 401/403 se quitan de la base imponible del IRPF, pero luego, al retirar los fondos, se consideran ingresos obtenidos ese mismo año y se paga por el tipo ordinario. Sin embargo, los primeros aportan una mayor certidumbre sobre la futura renta, toda vez que se evita la incertidumbre sobre un eventual cambio del tipo impositivo. Con todo ello, el marco regulador público también configura una serie de incentivos al ahorro desde el punto de vista de la fiscalidad.