El Gobierno estudia medidas para alargar
la vida laboral sin subir la edad de jubilación

El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, confirma que su Gabinete trabaja en fórmulas para extender el periodo de actividad de los empleados sin tocar la edad legal de retiro, establecida en los 67 años, con medidas enfocadas al cese voluntario de la ocupación y compatibilización en la percepción de salario y pensión

26 dic 2018 / 19:58 H.

El Gobierno se encuentra en plena búsqueda de fórmulas que flexibilicen la salida del mercado laboral y así conseguir jubilaciones más tardías sin tocar, eso sí, la edad legal de jubilación, apostando de esta forma por una jubilación activa. “Estamos en intentar buscar una forma más flexible para que la gente se jubile cada vez más tarde. Nunca voy a defender que la gente se jubile cada vez más pronto”, aseguraba recientemente en el Congreso de los Diputados el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, ante la pregunta de si el alargamiento de la esperanza de vida implicaba ineludiblemente una revisión de la edad legal del retiro laboral establecida en los 67 años en la reforma llevada a cabo en 2011.

En el marco de unas jornadas sobre el futuro del sistema público de pensiones celebradas en el Congreso este mismo mes, Granado subrayó que “alargar la edad legal de jubilación es una equivocación”, recordando que aún queda por “procesar” la mayor parte del aumento contemplado en la reforma realizada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2011, que tal y como recoge el texto legal terminaría de implementarse en 2027.

En este sentido, Granado insistió en que “seguir retrasando la salida del mercado de trabajo sigue siendo el principal objetivo” para conseguir pagar “unas pensiones dignas” en las próximas décadas. “Se puede conseguir mucho mejor con flexibilidad”, manifestó.

En este sentido, también recordó la importancia para el actual Ejecutivo de conseguir que personas de más de 50 años en situación de desempleo “puedan seguir trabajando, porque el mercado les excluye” y “cambiar la mentalidad de la empresa que prefiere tener trabajando a gente sin formación ni experiencia”, asumiendo así las tesis del valor añadido para la compañía que supone en última instancia mantener el talento senior.

“Nuestro objetivo tiene que ser en torno al principio de jubilación activa” apostando por que “el tránsito desde la actividad a la jubilación sea más flexible”, con fórmulas como trabajo a media jornada para colectivos con “edades de jubilación más livianas” que le permitan continuar cotizando al sistema, y más aún cuando se trata de los perfiles profesionales mejor remunerados, aunque se le permita cobrar al tiempo parte de la pensión.

“No en los que tienen peores edades, que son los que normalmente realizan trabajos manuales, actividades que requieren mayor esfuerzo físico y normalmente tienen peor esperanza de vida”, puntualizaba Granado en clara referencia a que los empleos de mayor penalidad tendrán un tratamiento diferente en este plan de progresivo retraso de la salida del mercado laboral.

En este sentido, el Gobierno reconoce que las reglas de compatibilidad de trabajo y pensión en España “son muy duras” y por ello pide “una reflexión muy profunda” para examinar “qué reglas de compatibilidad son adecuadas para que el sistema de pensiones no tenga problemas” y, al mismo tiempo, permita la renovación de las plantillas y abordar el elevado desempleo juvenil, al tiempo que “las reglas no generen agravio comparativo”. De hecho, esta sería la contrapartida del atesoramiento del talento senior, que se vería reñido con un tasa de paro juvenil del 32 por ciento en el caso de España.

Por otro lado, Granado aseguraba que la decisión de recuperar la jubilación forzosa para que se pueda prescindir de un trabajador a los 65 años con una carrera de cotización completa sin indemnización alguna no afecta a las cuentas del sistema público de pensiones.

“A la Seguridad Social que la norma exista o no, le es indiferente”, aseguraba incidiendo en que si ahora el incremento del gasto en pensiones se sitúa por encima del 5 por ciento, cuando la norma se restablezca subirá “lo mismo”, pues cree que pensar que “el BOE determina las decisiones en materia de jubilación es una tendencia equivocada”. “La gente se jubila cuando quiere, y normalmente suele querer cuando puede. Eso es lo que hace la gente en este país”, aseveró.

De este modo, Granado cree que la norma puede causar enfado entre aquellas personas que buscaban alargar su retirada del mercado de trabajo, más allá de la edad legal, para cobrar una indemnización, algo que, en caso de tener “derechos sólidos”, considera “razonable” pedir “que sea solidario y deje sitio a alguien que necesita más el trabajo”.

Todo ello, se produjo escasos días antes de que la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, confirmase en El Ágora de elEconomista que el Gobierno, y más concretamente su Gabinete, se oponen frontalmente a elevar la edad de jubilación legal más allá de los 67. Entre tanto, la Seguridad Social, amén de las reformas introducidas por el anterior Gobierno de Mariano Rajoy, ya cuenta con modelos de jubilación flexible y activa.

Jubilación flexible

Pueden optar a la jubilación flexible los pensionistas de cualquier régimen de la Seguridad Social, salvo los funcionarios del Estado, de las Fuerzas Armadas y de la Administración de Justicia. La pensión se minorará en proporción a la jornada laboral que se vaya a desempeñar, que se situará necesariamente entre el 75 y el 50 por ciento de una jornada de trabajo a tiempo completo.

Para acceder al plan, antes de empezar a trabajar, el pensionista de jubilación debe comunicarlo a la entidad gestora -normalmente Instituto Nacional de la Seguridad Social-, para que se recalcule su prestación. De no hacerlo, se le reclamarán las cantidades indebidamente percibidas.

Además, la pensión de jubilación flexible será incompatible con las pensiones de incapacidad permanente que pudieran corresponder por la actividad desarrollada, con posterioridad al reconocimiento de la pensión de jubilación, cualquiera que sea el Régimen en que se causen aquéllas. Y durante el percibo de la pensión de jubilación flexible, los titulares de la misma mantendrán la condición de pensionista a efectos de reconocimiento y percibo de las prestaciones sanitarias.

Jubilación parcial

Pueden acceder a esta modalidad de jubilación los trabajadores por cuenta ajena del régimen general y los socios trabajadores o de las cooperativas que cumplan los requisitos para acceder a la jubilación contributiva. Para poderse jubilar de forma parcial, se debe tener la edad ordinaria de jubilación. A partir de ahí, como norma general, la reducción de jornada laboral estará comprendida entre el 25 y el 50 por ciento. Se podría decir que alguien que reduce su jornada un 25 por ciento para acceder a la jubilación parcial es un 25 por ciento pensionista y un 75 por ciento trabajador, y así ocurre con sus retribuciones, si bien en sentido estricto no sale en ningún momento del mercado laboral. Además, la modalidad exige un periodo mínimo de cotización de 15 años, dos de los cuales deben estar incluidos en los últimos 15 ejercicios.

También, existe la posibilidad de que se celebre un contrato de relevo con carácter simultáneo a la jubilación parcial. Aquí, para optar a la jubilación parcial hay que tener un contrato a tiempo completo. En este caso, si se es mutualista, se puede acceder a la jubilación parcial a partir de los 60 años.

El periodo mínimo de cotización debe ser de 33 años con carácter general y se debe tener una antigüedad en la empresa de seis años. En este caso, la reducción de jornada puede llegar a ser del 75 por ciento si el contrato de relevo es a jornada completa y por tiempo indefinido y puede llegar al 85 por ciento en algunos casos.

Durante el período de disfrute de la jubilación parcial, empresa y trabajador cotizarán por la base de cotización que hubiese correspondido de seguir trabajando éste a jornada completa, aunque esta norma se está aplicando de forma gradual. En 2017, el porcentaje de la base reguladora por el que se cotiza en la jubilación parcial es el 70 por ciento. Cada año, se incrementa un 5 por ciento, hasta cotizar el 95 por ciento en 2022.