El alza salarial en convenios aportará
4.600 millones más en cotizaciones

El alza salarial pactada entre patronal y sindicatos y el incremento del Salario Mínimo Interprofesional, dos acicates a los ingresos por la tributación laboral de la Seguridad Social

26 dic 2018 / 19:54 H.

Las subidas de los salarios que se están acordando sectorialmente entre patronal y sindicatos van a generar un crecimiento de los ingresos por cotizaciones de 4.600 millones de euros, contribuyendo a aliviar la difícil situación de la caja de la Seguridad Social. Lo que permitirá recurrir a un menor endeudamiento para hacer frente a las pagas extra de las pensiones y las subidas adicionales a las que obligue la indexación al IPC.

El año 2018 está a punto de cerrar con un incremento de la recaudación por cotizaciones superior al 5 por ciento interanual tal como muestran los datos publicados por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. A su vez, el gasto en pensiones ha crecido hasta el 4,8 por ciento interanual debido a la actualización de pensiones con el IPC previsto en julio y la mejora tanto de las pensiones mínimas como de las de viudedad y orfandad. Con lo cual, el déficit de la Seguridad Social se mantendrá previsiblemente por encima de los 19.000 millones de euros al cierre de 2018, un 1,8 por ciento del PIB.

Mayor gasto

Para mejorar esta situación, y dado que el compromiso del Gobierno es hacia un gasto superior con la vuelta a la indexación de las pensiones al IPC, el Ejecutivo está poniendo énfasis en la vía de los ingresos con medidas como la intensificación de inspecciones de Trabajo para luchar contra el fraude laboral y vigilando la negociación colectiva para que, de ella, surja una revalorización generalizada de los salarios tras años de devaluación continuada.

Dado el agotamiento del efecto cíclico positivo sobre la recaudación, el último balón de oxígeno viene de la subida de los salarios que en la mayor parte de los casos se traduce en un aumento proporcional de las bases de cotización. Solamente el incremento de un 22 por ciento del SMI -y, en consecuencia, de la base mínima de cotización- tiene un efecto no despreciable sobre la recaudación por cotizaciones debido a la concentración del empleo en los deciles salariales más bajos -el 30 por ciento de los asalariados gana menos de 1.230 euros brutos según el decil de salarios del empleo principal del INE al cierre de 2017- y que, por tanto, están más cercanos a dicho salario mínimo.

Partiendo de los datos publicados por el propio INE en la última Encuesta de Población Activa y las encuestas relativas a emolumentos de los trabajadores en la economía española, la masa salarial en España empezó a crecer con la recuperación del empleo, pero no ha sido hasta el primer trimestre de 2018 cuando se ha situado por encima del nivel precrisis marcado en el segundo trimestre de 2008. En términos de Contabilidad Nacional, los salarios suponen aproximadamente el 42 por ciento del PIB.

Teniendo en cuenta que el salario mediano se sitúa en los 21.626 euros brutos anuales y con una cifra de ocupados que se sitúa ligeramente por encima de los 19,5 millones, un incremento de los salarios trasladado completamente a las bases de cotización genera 4.600 millones de euros adicionales. Si las alzas por convenios se mantuvieran en los próximos dos años, el incremento del gasto en pensiones que propugna el Gobierno y en virtud de los acuerdos a los que se han llegado en el seno del Pacto de Toledo, se podría cubrir con la recaudación adicional obtenida por la mejora de los salarios. Es decir, el nuevo gasto en pensiones se cubriría con los nuevos ingresos derivados de las mejoras en los salarios.

Pasarse a los autonómos

Sin embargo, hay dos cuestiones que no hay que perder de vista: por un lado, subir el salario mínimo sin tocar la base mínima para los autónomos quedando esta última por primera vez por debajo de la base mínima del Régimen General puede tener efectos negativos sobre la recaudación al pasar personas del General al Reta para reducir los costes sociales. Y, por otro lado, a día de hoy se desconoce cuál será el efecto en la negociación de los convenios de una subida mayor de la esperada en la base máxima de cotización y cuál será su efecto combinado sobre la creación de empleo.

A pesar de estos riesgos, 2019 será otro año en el que el déficit de la caja de pensiones seguirá siendo manejable, pero tampoco estas alzas salariales de carácter cíclico serán la solución a un grave problema estructural. En el grueso de sectores que más pesan sobre el PIB, el incremento de remuneraciones de los trabajadores se hace por encima de los crecimientos observados de la productividad, lo cual significa que son insostenibles a medio plazo y más aún cuando, como señalan diversos organismos internacionales como el FMI o la OCDE, en 2020 la economía española vuelva a entrar en barrena.