“Los jóvenes no están participando en el debate
de las pensiones, y son imprescindibles”

Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, Asociación Empresarial del Seguro

26 jun 2018 / 20:18 H.

La presidenta de la patronal de las empresas de seguros (Unespa), Pilar González de Frutos, desgrana para elEconomista pensiones sobre los grandes retos y focos de interés que afectan a los pensionistas españoles. Echa de menos una implicación de los jóvenes en el debate, solicita una mejor fiscalidad para el ahorro a largo plazo e insiste en que es necesario incluir la previsión complementaria en las decisiones cotidianas de consumo.

¿Cómo valora el vuelco que se ha dado a las reformas de 2011 y 2013?

El Pacto de Toledo no está respondiendo a las metas que se trazó: independizar el asunto de las pensiones del calor de la batalla política y de la presión pública. Cuando la opinión pública ha hecho presión las fuerzas políticas en el Pacto de Toledo han cedido. Eso no es bueno. El asunto de las pensiones es de medio y largo plazo y la presión pública no. Además, no hay un debate social profundo porque todavía hay bastante desconocimiento sobre el sistema de pensiones. Todavía una parte de la población piensa que cuando cotiza lo hace para su propia pensión, cuando la realidad es que se cotiza para pagar las pensiones de los que hoy están jubilados. A día de hoy, en el debate de las pensiones no veo a los jóvenes; los que están abocados a pagar las pensiones del futuro no están participando y son imprescindibles.

¿Tenemos poca cultura financiera, como señalan algunos informes, o es que padecemos un déficit de información?

Ambas cosas. Necesitaríamos más información. Esto conecta con el no envío de la famosa carta naranja a los cotizantes indicando qué pensión les espera. Pero no basta con la información, el receptor tiene que estar en condiciones de entenderla y es verdad que en nuestro país queda mucho por hacer en el incentivo a la cultura financiera.

¿Por eso no somos en general conscientes de que todos tenemos que hacer una previsión complementaria de cara
a la jubilación?

Evidentemente. Una decisión de ahorro a medio y largo plazo tiene que ser informada, consciente. Con más información, todo el mundo tendría mayor grado de conciencia sobre qué hacer con los ingresos. Ahí es imprescindible que jueguen medidas de apoyo fiscal porque la decisión inmediata es tender al consumo.

Es decir, que España ‘pincha’ en la fiscalidad del ahorro
a largo plazo...

En los países de nuestro entorno con masas de ahorro complementario muy importantes ha habido una apuesta permanente y sostenida en el tiempo de apoyo fiscal a esos instrumentos. En nuestro país, por el momento, lo que tenemos es pasos adelante, atrás, titubeos, pero, desde luego, una apuesta constante y decidida, no, cuando es lo que necesitamos. Es muy importante cuando estamos hablando de horizontes temporales de 15 ó 20 años.

Ante el cambio de Gobierno, hay incertidumbre sobre
la fiscalidad. ¿Cómo blindar el ahorro a largo plazo de
la volatilidad tributaria?

Siempre defenderé un producto finalista, vinculado a la jubilación y que, llegado el momento de hacerlo líquido, se convierta en una renta vitalicia. Es la única fuente de ingresos auténticamente complementaria a las pensiones públicas. Es la que garantiza que un pensionista, viva lo que viva, siempre va a tener una renta derivada de su ahorro, una renta garantizada.

¿Renta vitalicia o hipoteca inversa?

Son productos que pueden llegar a ser complementarios. La hipoteca inversa es una magnífica manera de hacer líquido un activo que tiene dificultades de liquidez como son los inmuebles, y eso es una gran ventaja. Pero tiene un inconveniente, y es que funciona hasta que el cobro de la renta alcanza un determinado importe del inmueble, momento a partir del cual se dejan de percibir rentas, justo cuando el titular empieza a necesitar cada vez más ingresos adicionales. La renta vitalicia no se limita a un determinado importe del inmueble, sino que permanece en el tiempo que el rentista viva y por eso si uno quiere utilizar una hipoteca inversa lo que más seguridad da es completarla con una renta vitalicia. Y hay un tratamiento fiscal beneficioso para los mayores de 65 años que deciden hacer líquido una parte de su patrimonio -segundas viviendas, participaciones en un fondo de inversión, licencias-. Si con la venta de este activo hasta un máximo de 240.000 euros compramos una renta vitalicia, toda la plusvalía que se haya generado queda exenta. Es una medida que se está utilizando cada vez más por parte de los mayores para hacerse rentas vitalicias. Valoramos positivamente este tratamiento fiscal y es la línea que debería mantenerse para el futuro.

¿Qué opina de los impuestos finalistas, a la banca,
a tecnológicas?

Para quienes creen que la mejora del sistema pasa por elevar ingresos, el debate está en cómo hacerlo. Los impuestos finalistas tendrían sentido si se trata de una medida temporal coyuntural que se retiraría cuando el equilibrio del sistema se hubiera cumplido. Para una línea permanente, habría que fijarse más en los impuestos permanentes, y luego pensar si en directos o indirectos. Pero no se puede pensar que un impuesto digital es algo ajeno a los ciudadanos, y un impuesto a la banca va a hacer al sector menos eficiente y al final lo pagan los usuarios. Otros inconvenientes surgen del tratamiento diferencial: hoy la competencia también es entre países. Hablar de que la tasa digital la apliquemos nosotros, cuando en Europa estamos dispuestos a hacerlo, mejor todos a la vez y con los mismos mecanismos. De lo contrario, fomentamos que se trasladen negocios desde nuestro país a otro cuando tenemos necesidad de crear empleo y ganar en eficiencia.

¿Pero cuál es mejor de los dos?

No veo que tengan que ser la banca o la economía digital las que tengan que aguantar la financiación complementaria del sistema de pensiones a medio y largo plazo. Insisto en que los impuestos especiales sólo se usen para un asunto puntual.

¿Cómo valora la revalorización con el IPC?

Cuando la economía va mejor es difícil justificar a los pensionistas que no estén manteniendo el poder adquisitivo, pero hay que hacerlo porque es la manera en que se va educando financieramente a todos los ciudadanos. El coste de la revisión generalizada con el IPC recae en otra capa de la población con salarios menores a las pensiones de los que hoy se jubilan, por eso todos deben estar representados en ese debate.

¿Y si se revalorizan más las mínimas que las más altas?

Subir más las mínimas que las más altas implica de entrada una reforma de nuestro sistema de pensiones y habría que asumir que se cierra el abanico de la diferencia entre las pensiones mínimas y las pensiones máximas.

¿Fue un desacierto retrasar el factor de sostenibilidad?

Sí. Cualquier paso atrás me parece que no es bueno.

¿Sería una solución acelerar el retraso de la edad de jubilación?

Sí, incluso destoparlo. Con información transparente se podría dejar en una mera referencia y plena voluntad para que cada uno tome su decisión.

¿España debe modificar su modelo de reparto? ¿Cómo?

Sí. Nosotros defendemos un primer pilar de reparto fuerte complementado por dos sistemas de capitalización: uno vinculado al mundo del trabajo, de las empresas, con un modelo como el de adhesión pseudo obligatoria, vigente en Inglaterra; y otro, un tercer pilar de ahorro individual con incentivos fiscales favorables como el que tenemos en nuestro país, pero con ciertos retoques en la fiscalidad de carácter puramente técnico. Hoy, cuando recuperamos de un sistema de pensiones -sean planes o PPA-, tributa como rendimiento del trabajo tanto la recuperación de las aportaciones como la rentabilidad, y eso no tiene sentido: la rentabilidad debería cotizar como rendimiento del ahorro.

¿Es cierto el mantra apocalíptico de que estamos quebrados?

No estamos quebrados, pero hay que diseñar medidas de medio y largo plazo. No hay razón para generar preocupación y menos en los hoy pensionistas, porque si alguien tiene garantizado que va a cobrar su pensión son los que están jubilados hoy. Pensión vamos a tener todos; está reconocido constitucionalmente. Pensiones va a haber, pero yo lo que recomendaría a alguien que tiene un horizonte de vida activa largo es que se plantee ya dedicar una parte de su salario a una pensión complementaria, y que no es tan importante en ese terreno cuánto se ahorra como el hecho de empezar pronto e incorporar el ahorro a nuestras decisiones de consumo, de compras, vacaciones, ahí hay que meter el ahorro para la pensión.

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