“El primer salario marca el momento idóneo
para empezar a ahorrar para la jubilación”

Santiago Domínguez, director general adjunto de CNP Partners

23 jul 2018 / 20:06 H.

El director general adjunto de CNP Partners, Santiago Domínguez, comparte con elEconomista Pensiones su ponderada visión y análisis sobre el ámbito de las pensiones y la jubilación. Desgrana los principales problemas, retos y soluciones que demanda una coyuntura de cambios normativos y desafíos tanto demográficos como económicos en un momento clave para el sistema público de pensiones, acuciado por el envejecimiento de la pirámide poblacional, la mayor longevidad y el desequilibrio financiero de las cuentas de la Seguridad Social. Todo un contexto para incentivar y concienciar a los trabajadores de la necesidad de abordar el ahorro complementario para garantizarse una renta suficiente a la hora de la jubilación.

¿Cómo valora la vuelta a la revalorización de las pensiones públicas con el IPC?

Esta medida supondría un avance hacia la suficiencia de las pensiones, pero con los datos macroeconómicos actuales y sus previsiones podría poner en riesgo su sostenibilidad. Ligar la actualización de las pensiones al IPC es algo común en Europa y, desde un punto de vista conceptual, podría ser la respuesta lógica. Sin embargo, no hay que olvidar que en España tenemos una de las tasas de sustitución más altas de Europa, con una pensión media superior al 80 por ciento del último salario, y esto es difícilmente sostenible.

Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, la pensión media de jubilación asciende a 1.083,67 euros, lo que hace que la Seguridad Social desembolse cada mes más de 9.000 millones de euros, algo difícil de soportar teniendo en cuenta la recaudación de los afiliados. La situación económica y demográfica actual hace necesaria una reforma más profunda del sistema público de pensiones. La sostenibilidad de las pensiones debe sustentarse obligatoriamente en un sistema mixto de reparto y de capitalización. Si los ingresos de la Seguridad Social no son suficientes para hacer frente a los gastos, cada actor tendrá que tomar conciencia del papel que le toca y desarrollar el segundo y tercer pilar del sistema de previsión social.

¿Se ha pospuesto el problema de las pensiones españolas al tumbar la entrada en vigor del factor de sostenibilidad? ¿Hemos retrasado la activación de un elemento de equilibrio?

La entrada en vigor del factor de sostenibilidad supondría el ajuste de la tasa de sustitución y aliviaría el peso de las pensiones públicas en las cuentas de la Seguridad Social. Sin embargo, dejaría en evidencia otro problema: la suficiencia de las pensiones públicas. Un hándicap que los ciudadanos podrían paliar si se diera un impulso a la previsión social complementaria.

¿Qué tiene que hacer España para embridar las Cuentas de la Seguridad Social?

El modelo de reparto actual se compone básicamente de entradas y salidas, por lo que no existen recetas mágicas. Si nos fijamos en la parte de ingresos, no es sólo una cuestión de número de cotizantes, sino también de cuantía de la cotización, por lo que una mejora en la economía debería llevar aparejado un consenso entre patronal y sindicatos para que se traslade a los salarios, lo que supondría, a través de la recaudación, una mejora en las cuentas.

¿En qué país o modelo debería fijarse nuestro país para mejorar la proyección de su sistema público de pensiones? ¿Qué elementos clave podemos importar de otros países?

En países que cuentan con los sistemas de pensiones más sostenibles, como son Dinamarca, Holanda, Australia, Suiza o Suecia. Todos ellos tienen algo en común: sus ciudadanos complementan las pensiones públicas con ahorro privado, ya sea de manera obligatoria o voluntaria. Un ejemplo que está demostrando tener bastante éxito es el británico, conocido como NEST, en el que todas las empresas tienen la obligación de incorporar a sus trabajadores a un plan de empleo del que pueden salir, si así lo deciden, y donde las estadísticas muestran que más del 90 por ciento deciden permanecer en él. La tendencia debería ir por esa línea, la de complementar la pensión pública con ahorro privado a través de los múltiples vehículos que existen para ello.

¿A los trabajadores les falta información para planificar su vida laboral y jubilación?

Sin duda. Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos es la falta de conciencia de ahorro a largo plazo, y el principal motivo es la falta de información que tienen los contribuyentes y futuros pensionistas.

En muchos países europeos el Gobierno envía una carta a los contribuyentes con sus datos de la Seguridad Social para que conozca una estimación de su pensión estatal. En España esta norma de transparencia se aprobó en la última ley de reforma de las pensiones hace seis años. Sin embargo, ningún cotizante la ha recibido por el momento. Tener esta información es básico para que los ciudadanos conozcan su situación y puedan realizar los cálculos del ahorro que necesitan acumular a lo largo de su vida para garantizarse la jubilación que desean.

¿Es la fiscalidad el lastre que impide un mayor recurso al ahorro complementario? ¿O hay alguno más? ¿Cómo resolverlos? ¿Qué medidas pueden adoptarse?

Un marco fiscal estable e incentivador del ahorro para la jubilación es una palanca imprescindible, pero no la solución en sí misma. El mayor problema con el que nos encontramos es la desinformación y la no afrontación del problema desde edades tempranas. Muchos españoles ven que su pensión no es suficiente cuando llega el momento de percibirla y, en ese momento, ya no hay tiempo para el ahorro. Los incentivos fiscales pueden ser un elemento clave para potenciar el ahorro privado, pero las medidas a adoptar deben pasar también por incrementar la cultura de ahorro.

¿Cuándo hay que empezar a asegurarse una renta adicional para la jubilación? ¿Desde que se ingresa en la vidad laboral? ¿Qué productos son mejores para hacerlo?

Como norma general, cuanto antes mejor. Los jóvenes deben ser conscientes de que cuando reciben su primer salario y tienen capacidad de ahorro, es el momento idóneo para comenzar a ahorrar, aunque sea poco a poco. El efecto tiempo unido a la capitalización tiene un poder extremadamente importante. Además, intentar ahorrar mucho dinero en poco tiempo es complicado, mientras que prever y hacerlo a largo plazo permitirá adquirir un hábito de ahorro.

¿Qué vehículos de ahorro complementario recomendaría para cada tramo de edad?

No existe un producto que se pueda catalogar como “el mejor” para todos o para cierta edad. Las circunstancias de cada persona son determinantes a la hora de invertir en un producto de ahorro complementario u otro. Más allá de los planes de pensiones, hay otros productos que por sus características -liquidez, accesibilidad, rentabilidad y fiscalidad- pueden ser idóneos para un ahorro a largo plazo, tales como los PPA (planes de previsión asegurados), SIALP (seguro individual de ahorro a largo plazo) o PIAS (planes individuales de ahorro sistemático) , o también los Unit Linked, para aquellos que buscan no tener un límite legal en las aportaciones y desean elegir su perfil de riesgo.

¿De qué hándicap adolecen los planes de pensiones? No son tan populares como en otros países. ¿No despuntan por un problema regulatorio o por causas fiscales?

La casuística del ahorro en cada país es diferente. En España existe un peso muy importante del ahorro en activos inmobiliarios y en depósitos. Productos como los planes de pensiones, en comparación con países de nuestro entorno, tienen una tasa de penetración muy inferior. Según Inverco, el volumen de activos de planes de pensiones en España se sitúa en el 9,5 por ciento del PIB, frente al 85,3 por ciento de media ponderada de los países de la OCDE, lo que nos sitúa a la cola del ranking. Los planes de pensiones han sido penalizados muchas veces por la falta de un marco regulatorio lo suficientemente estable. Además, su fiscalidad puede ser mejorable, especialmente en el tratamiento de las prestaciones, ya que las aportaciones son consideradas por gran parte de los contribuyentes como un diferimiento de impuestos, restándole atractivo al producto.